Nunca fui a la batalla, nunca sentí que mis pasos siguieran semejante rumbo, pensé por mucho tiempo que solo los valientes deberían ir y que yo no era como ellos; no me mal entiendas, sé que soy fuerte, sé que soy joven, sé que soy inteligente, pero no creí que lugar fuera la batalla. No creía que mi fuerza, mi juventud y mi inteligencia tenían otro escenario, no tan violento, no tan cruel, no tan desesperado. Admiré por mucho tiempo a esos héroes que sentía lejanos, diferentes, más que humanos, hasta que un día un malestar inundó mi costado, mi espalda, mi abdomen, me toqué para sentir que era y sentí humedad, al ver mi mano me sorprendí al ver tanta sangre, mi sangre, al buscar en rededor mío el motivo, para mi sorpresa estaba en medio de una gran batalla, solo que yo no le decía batalla, le llamada hogar, un día por fortuna o por azar me di cuenta que esa batalla a la que nunca fui, siempre estuvo en mi, alrededor, la habitaba, desde siempre; entonces tuve el valor de levantarme y seguir mi camino.
Manizales 26/09/2025
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