Me gustaría decir que ya no hay voces en mi cabeza, pero las hay, lo bueno es que ya no son serpientes, ya se a quien pertenecen: algunas son mías, otras de parientes, otras de personas que pasaron por mi vida. Ya no las escucho desde el juicio ni desde el odio, solo las escucho y a veces les hago caso… cuando vale la pena, otras veces las ignoro, ya no me interesa tener voces que me digan cosas que no son; les respondo con lo que siento ahora, con lo que soy y siempre fui pero antes no quería aceptar por estar haciéndoles caso, las voces no se fueron, solo se fue el poder que yo les había entregado.
Manizales 10/06/2025
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