Ayer tuve esta certeza mientras caminaba por el centro, al frente de la droguería que está por la 22 llegando a la catedral; uno no se mueve por el mundo, uno está quieto y mueve el mundo con los pies. Me sentí totalmente inmóvil mientras el mundo pasaba bajo mis pies mostrando me un metro más a cada paso, y lo sentí como un despertar, una venda que se cae de mis ojos, y vi entonces que el mundo es como una tela que cuando nos acercamos se contrae, y entendí que no estamos lejos, solo estamos en pliegues distinto que podemos acercar cuando deseemos sólo con mover nuestros pies.
Manizales octubre 2 de 2021
No hay comentarios:
Publicar un comentario