Los verdaderos y grandes cambios no son cosas de hombres, por eso no pueden comprenderlos o provocarlos, los pequeños hombres generan pequeños cambios, y es solo la suma de esos pequeños cambios en períodos de tiempo más largos que los de un hombre, los que a la larga generan esos grandes y verdaderos cambios.
Los cambios son cosas de cultura, de sociedades, de conciencias colectivas, no de grupos o minorías, y definitivamente no de hombres particulares. Son asuntos de ideas, tan valiosas que se repiten, tan vivas que no mueren, tan importantes que no se olvidan y tan escasas y esquivas que pueden ser un verdadero tesoro; además siempre las ideas que exaltan egos, que nutren vanidades son más atractivas para los hombres, pues se parecen más a ellos, y se pueden lograr en cortos plazos sin importar cuanto destruyen o cuanto matan.
Manizales diciembre 18 de 2020
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